Ni sus asesores tampoco. El presidente Iglesias todavía maneja la primera versión del nuevo Estatuto de Aragón, la que salió de las Cortes, pero que posteriormente fue modificada en el Congreso. Es que aún no doy crédito.

La cosa ha sido así: hoy había pleno y le he preguntado por el porcentaje que, en su opinión, debería recibir Aragón de los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) para inversiones. Ya sabéis que CHA se opuso al nuevo Estatuto, fundamentalmente, porque no establece ningún parámetro objetivo que obligue al Estado a destinar un porcentaje concreto y determinado del total de inversiones a Aragón (a diferencia de lo que ocurre en los casos catalán, andaluz y balear). Concretamente, esa famosa disposición adicional sexta, referente a las inversiones, dice textualmente que “se ponderarán” varios parámetros: superficie, orografía, condición de comunidad fronteriza y despoblación. CHA siempre ha sostenido que “se ponderarán” significa sólo que se tendrán en cuenta, lo que hace que todo depende de la voluntad del gobierno de turno.

Bueno, pues Iglesias, al referirse a esta disposición, ha leído la versión antigua, que le han facilitado sus asesores, creyendo que era la que está en vigor. Ese texto es el que se aprobó en las Cortes, antes de enviarlo al Congreso, y entonces ponía, en lugar de “se ponderarán”, “se tendrán en consideración”. A Chunta Aragonesista le parece grave, y negativamente sintomático, que el presidente no se sepa el Estatuto, sobre todo en lo relativo a un tema tan importante como las inversiones.

Cogido en falta, el presidente ha estimado que el error no era para tanto, porque después de todo las dos expresiones son sinónimas: ambas, ha dicho, significan “tener en cuenta”. (¡!!!!!) Quiero recordar, que el cambio de una a otra expresión –de “se tendrán en consideración” a “se ponderarán”- se hizo en el Congreso como enmienda conjunta de PSOE, PP, PAR e IU, y que entonces vendieron esa enmienda como un gran logro, que garantizaba “de forma imperativa” las inversiones (podéis recordar el artículo que al respecto escribió en su blog Bizén Fuster). Sin querer, el propio presidente nos da la razón a nosotros y les desdice a ellos, puesto que también para él significa lo mismo una cosa que otra.

Sería como para reír, si no fuera por que estamos hablando de algo tan serio como el Estatuto de Aragón, que va a afectar, no sólo a la ciudadanía aragonesa actual, sino incluso también a aragoneses y aragonesas que todavía no han nacido.

No es ningún consuelo, ni para nosotros ni para Aragón, que el tiempo y los hechos referentes al Estatuto nos vayan dando la razón.