He pedido explicaciones, mediante pregunta parlamentaria, a la consejera de Servicios Sociales y Familia, Ana Fernández, por haber utilizado descaradamente a los jóvenes con fines electoralistas prometiendo, a bombo y platillo, ayudas para la obtención del carnet de conducir para las que no había suficiente dotación presupuestaria. Han vuelto a mentir, y esta vez han tenido que admitir que han engañado al personal (ver noticia).

En marzo pasado, el Departamento de Servicios Sociales y Familia convocó subvenciones para obtener el carné de conducir en las que la “generosidad” de la convocatoria no era acorde con la escasez de dotación económica, a pesar de que ésta fue ampliada pocos días antes de las elecciones de mayo. Sólo había que haber nacido o residir en Aragón, tener entre 17 y 25 años, estar matriculado en una autoescuela y realizar un curso de seguridad vial, pero la cuantía disponible para financiar las subvenciones se limitaba a 200.000 euros, de modo que, si el máximo que podría recibir cada solicitante eran 300 euros, podían beneficiarse 666 personas. Sin embargo, se recibieron más de 9.000 solicitudes. Para satisfacer toda la demanda habrían sido necesarios 2,7 millones de euros, o, si por el contrario, se hubiera repartido el dinero previsto entre todos ellos, cada uno hubiera percibido poco más de 22 euros.

Ahora, una vez que el anuncio de las subvenciones ha cumplido su propósito electoralista, el departamento ha decidido anularlas bajo pretextos de índole estrictamente jurídica que debería haber tenido en cuenta en el momento de convocar estas ayudas inasumibles.